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Por qué este hombre tenía cáncer de garganta sin haber fumado nunca

Un coilocito en citología cervical: la huella del virus del papiloma, al microscopio

Un coilocito, visto al microscopio: una célula con el núcleo oscuro e irregular y un halo claro alrededor. Ese hueco es la huella del virus del papiloma fabricando sus copias dentro de la célula.

EL CASO

Llegó a consulta un hombre de poco más de cincuenta años por una bola en el cuello. No le dolía. Nunca había fumado ni casi tomaba.. lo contrario del paciente que uno espera con un tumor en la garganta. Los estudios encontraron un cáncer escondido en la amígdala, y bajo el microscopio apareció la firma de un virus que la mayoría archiva como "cosa de mujeres": el mismo que buscamos en un Papanicolaou. Y lo incómodo: ese virus lo has tocado tú también, casi seguro, sin enterarte. Más de 8 de cada 10 personas se contagian de VPH en algún momento de su vida.

LA INVESTIGACIÓN

Empecemos por calmar el susto. El VPH (virus del papiloma humano) se contagia casi siempre por vía sexual, y la enorme mayoría de las veces no hace nada: tu sistema inmune lo reconoce y lo barre solo, casi siempre en uno o dos años, sin que te enteres. El problema no es contagiarse. Es cuando un tipo de alto riesgo se queda a vivir años, callado.

¿Y qué hace por dentro? No es lo que uno imagina: el VPH no revienta la célula, la secuestra. Los tipos de alto riesgo (sobre todo el 16 y el 18) fabrican dos proteínas con nombre de clave, E6 y E7, y cada una desarma un sistema de seguridad de la célula.

Piénsalo así. Cada célula tuya trae dos candados contra el cáncer. Uno es un guardián, la proteína p53, que si ve a la célula dañada le ordena detenerse o suicidarse. El otro es un freno, la proteína Rb, que impide que se divida cuando no debe. La E6 neutraliza al guardián. La E7 inutiliza el freno. Una célula sin guardián y sin freno se divide, y se divide, y va acumulando errores en su ADN con los años.

El virus no mata la célula. Le quita los candados y la deja crecer sin control.

Esa acumulación deja una huella. La célula de la foto, con el núcleo oscuro y el halo claro alrededor, se llama coilocito: la marca del virus copiándose dentro. En el cuello de la matriz, esa huella se caza temprano con un Papanicolaou, cuando todavía no es cáncer sino un aviso.. ese es el poder del Pap: atraparla con tiempo de sobra.

Pero aquí está el detalle que casi nadie sabe: esto no pasa solo en el cuello de la matriz. El mismo virus causa cáncer también en garganta, ano, pene, vulva y vagina. Seis cánceres, un solo virus.. y en países como Estados Unidos el de garganta por VPH ya superó al de cuello uterino como el más frecuente por este virus, sobre todo en hombres. Y ahí está lo injusto de nuestro caso: para el cuello de la matriz existe el Papanicolaou, que atrapa la huella a tiempo; para la garganta no hay un tamizaje así de rutina. Por eso a este hombre, sin un solo cigarro encima, el virus no se le cazó temprano: se le encontró ya convertido en un tumor en la amígdala.

A casi nadie con VPH le pasará nada de esto. Pero a unos pocos, con los años, sí: el cáncer de cuello uterino mata cerca de 350 mil mujeres al año en el mundo, y es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres en varios países de América Latina. ¿Y el hombre del principio? Su tumor resultó VPH positivo, de los que suelen responder mejor al tratamiento. Suerte dentro de la mala suerte.. pero todo esto se puede prevenir.

QUÉ PUEDES HACER

Lo que sí está en tus manos

  • La vacuna contra el VPH previene, no cura. Le enseña a tu sistema inmune a reconocer el virus antes del primer contacto. Por eso funciona mejor aplicada temprano, entre los 9 y los 14 años, antes de la vida sexual.. y es para niños y niñas por igual: protege garganta, ano y pene, no solo el cuello de la matriz.
  • Si ya pasaste esa edad, no la des por perdida: sigue recomendada para ponerte al día hasta los 26 años, y de los 27 a los 45 se decide contigo y tu médico.
  • La vacuna no reemplaza el Papanicolaou ni la prueba de VPH. No cubre todos los tipos ni borra una infección que ya tengas. Si tienes cuello uterino, sigue tu tamizaje aunque estés vacunada.
  • Banderas rojas, que son motivo para ir al médico, no un diagnóstico: una bola en el cuello que no baja en dos o tres semanas, ronquera o dolor de garganta que no se quita, o sangrado anormal entre reglas o después de tener relaciones.

EN RESUMEN

  • El virus no mata la célula: fabrica dos proteínas (E6 y E7) que apagan al guardián (p53) y sueltan el freno (Rb). Sin candados, la célula crece sin control.
  • Ese coilocito de halo claro es la huella del virus; en el cuello de la matriz se caza temprano con un Papanicolaou, pero para la garganta no hay ese tamizaje.
  • No es "cosa de mujeres": el mismo virus causa cáncer de garganta, ano y pene, y en varios países el de garganta ya es el más común por VPH.

Nuestro hombre nació antes de que existiera la vacuna del VPH. Tú, o tus hijos, sí están a tiempo.

Dr. Carlo De la Sancha

Patólogo, profesor e investigador.

Esto es contenido educativo, pensado para que entiendas tu cuerpo. No es una consulta médica ni un diagnóstico. Si algo te preocupa, acércate a tu médico de confianza.

Las imágenes se realzan digitalmente a partir de tejido real, con fines ilustrativos. Imagen base: coilocito en citología cervical, Ed Uthman (CC BY 2.0).

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